En esta primera entrada del año, voy a hablar sobre otro tema de los de discusiones épicas...(nunca mejor dicho)...la religión.
Creo que esto levantará ampollas, pero aqui no me corto un pelo, sintiendolo mucho.
Primero, como no, daré mi humilde opinión...
Yo siempre he tenido una férrea postura atea, aunque de niño, claro, si creia en los reyes, también creia en dios, pero bueno, antes de irme del tema, lo que decia, quitando esa etapa, no he creido en dios desde entonces, para mi es lógica.
Bien, esta vez voy a hablar sobre los castigos...si, los castigos, parece que no, pero este tema trae más cola de la que deberia esperarse...
Todos los humanos llevamos aún dentro una mala leche animal que sale a relucir sobre todo a la hora de vengarse de alguien, llegando a ser peor el castigo que la pena, y eso supone un problema.
El castigo inteligente no es meter una paliza a otro, ni mucho menos cargárselo, el buen castigo es devolverla, si (ya no por sentirnos bien, si no como defensa, una cosa es que de un empujón accidental le tiremos al otro por un puente y otra que nos dejemos avasallar como idiotas), pero de una manera igual y proporcional (parece Newton...) es decir, si te raya uno el coche, rájale la ropa, por ejemplo, si se dan una leche, dale una donde duela, creedme cuando por experiencia esta
es la mejor manera.
Luego claro, hay muchos tipos de castigo...